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6 consejos para cuidar las persianas

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Saber cómo cuidar las persianas es algo fundamental para alarga su vida útil, sin importar el tipo de persiana que se tenga.

Cuando se habla de cuidados, no solamente se hace referencia a la limpieza, sino también a un mantenimiento a lo largo del tiempo. Solamente así, podrás disfrutar y cuidar las persianas como se merece este elemento tan importante en el hogar. Por lo tanto, en este artículo te vamos a dar algunos consejos para cuidar las persianas para evitar que tengas problemas a corto plazo.

  1. Limpia bien las lamas

Mantener tus persianas limpias es una de las principales formas de conseguir que estén bien cuidadas. Presta especial atención a los lugares que creas que se acumula más polvo y suciedad. En las zonas costeras, el salitre o la arena llegan a las lamas, con lo cual, tendrás que estar pendiente de la limpieza con más frecuencia que en otras regiones.

Además, hay que tener en cuenta que toda la suciedad que se pueda llegar a acumular no solo afecta la estética, también a que cierre bien o no e incluso puede generar que se deforme el acabado de la misma.

Para limpiar las persianas no es recomendable hacerlo con productos muy agresivos que puedan dañar el material. Lo mejor es optar por un trapo húmedo con agua jabonosa. En el caso del polvo depositado, será suficiente con usar un plumero o un aspirador.

  1. Ten un correcto accionamiento del mecanismo

En este aspecto debes saber diferenciar entre el modo manual y el automático. Cuando las persianas son automáticas, la limpieza y las tareas de mantenimiento son más sencillas. Así como su propio uso, ya que será suficiente con accionar el mando a distancia o un botón para conseguir que bajen y suban.

No obstante, en las persianas manuales, se debe tener especial cuidado a la hora de subir o bajar. Procura hacer un movimiento suave a la hora de tirar de la cuerda para evitar que se rasgue o se atranque. Tampoco subas la persiana hasta el final, hay que dejar un poco de margen. Por el contrario, si subes la persiana hasta arriba se atascará.

  1. Evita los obstáculos en su trayectoria

Al accionar la subida o bajada, hay que prestar atención a que no haya ningún objeto en su trayectoria. Se suelen dejar por ejemplo, zapatillas a los pies de la ventana en el alfeizar, o incluso puede haber una rama incrustada en las lamas de la persiana.

Así que ten cuidado e intenta revisarlas siempre antes de subirlas o bajarlas. Y ya no sólo por que se atasque, sino porque puede deteriorar el mecanismo y esto provocar que se te tenga que hacer más fuerza para accionarla y a la larga, que se pueda partir la persiana.

  1. Ten en cuenta el ambiente del entorno

A la hora de elegir las persianas de un hogar es muy importante tener en cuenta el entorno en el que se van a instalar las persianas. Por ejemplo, no sería de gran idea colocar una persiana con lamas de madera en el baño, ya que con la humedad, se puede estropear, por lo que en este caso, lo mejor sería optar por una persiana con lamas de PVC.

  1. Limpia el cajón o tambor periódicamente

Incluso un cajón de aluminio reforzado, que son mejores protectores de las persianas de exterior, acumulan suciedad. Aunque la limpieza es bien sencilla, muchas personas la dejan de lado por mera pereza a desmontarlas.

“Para limpiar los cajones de las persianas tan sólo hay que retirar la tapa. Normalmente se ajusta a presión o con unos tornillos. Así que en función del método se tendrá que quitar simplemente con un poco de fuerza o con la ayuda de un destornillador. Una vez que se ha retirado la tapa se puede proceder a la limpieza del interior. Lo más rápido y cómodo sería usar un aspirador y posteriormente limpiar las lamas con un trapo húmedo y un poco de jabón”, explican desde Rolltec, empresa especializada en toldos, persianas y carpintería de aluminio.

  1. Haz un correcto mantenimiento de las guías

Por último, es hora de limpiar las guías. Normalmente a la hora de limpiar las persianas se suele olvidar esta zona, al igual que el tambor. Pero es igual de necesario que limpiar las lamas.

Tener unas guías limpias y vacías de suciedad hará que las persianas se deslicen con facilidad y no haya que ejercer fuerza en el mecanismo para enrollar y desenrollar. Además, evitará que la suciedad llegue al interior del tambor o cajón, ya que normalmente la suciedad de las guías se suele quedar en las lamas por el viento.

La limpieza de las guías es cuanto menos, sencilla. Basta con usar un aspirador, como con el cajón en el punto anterior y por último habrá que engrasarlas. Si no dispones de aspirador puedes pasar un trapo por las guías.

Respecto al engrasado es recomendable realizarlo al menos una vez al año, salvo en excepciones en las que las guías presentes señalen de deterioro prematuro por cualquier otro motivo. Eso sí, asegúrate de usar un desengrasante que seque bien para evitar que el polvo o otros residuos se queden pegados y sea peor el remedio que la enfermedad. Además, a la hora de elegir engrasante ten en cuenta el material de fabricación de tus ventanas.

Si sigues estos sencillos consejos, tienes un correcto uso y llevas a cabo una rutina de limpieza y mantenimiento ten por seguro que alargarás la vida útil de tus persianas por muchos años. No obstante, si estás leyendo este artículo y tus persianas ya han sufrido algún daño o necesitan de alguna reparación, no dudes en ponerte en contacto con alguna empresa que se encargue de la reparación de estas. Aunque en algunos casos, si las persianas se encuentran en mal estado casi es mejor optar por la compra de unas nuevas. Ya que la inversión realizada será mucho más duradera que una reparación.