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¿Qué es el certificado energético de una vivienda y cuando es necesario?

House Energy Audit. Efficient Consumption Invoice And Economy

En la búsqueda de un futuro más sostenible y respetuoso con el medio ambiente, la eficiencia energética se ha convertido en un tema de vital importancia. No solo reduce el consumo de recursos naturales, sino que también disminuye las emisiones de gases de efecto invernadero y los costos de energía, al tiempo que mejora la calidad de vida y la salud de las personas. Evidentemente, esto también se da en las viviendas.

El certificado energético es un documento oficial que indica el consumo de energía de un edificio o vivienda, partiendo de un baremo establecido por la Unión Europea. Para ello se fija una escala en la que la certificación A es la más eficiente y la G es la menos.

El certificado energético lo expide un técnico autorizado, quien efectúa una revisión de la vivienda, previa solicitud, mediante un trámite administrativo. Cualquier constructor o particular puede iniciar este trámite, pero lo habitual es apoyarse en una asesoría especializada. Salvadora, que trabaja en el mercado inmobiliario, ha delegado la gestión del certificado en Arquinvest, una gestoría alicantina especializada en trámites urbanísticos, siempre que lo ha necesitado. De esta forma obtenía su certificado energético con más rapidez y sin perderse en vericuetos administrativos.

Profundicemos más sobre el tema. Veamos detenidamente que es este certificado y cómo se consigue.

¿Qué es el certificado energético?

El certificado energético, también conocido como certificado de eficiencia energética, es un documento oficial que califica la eficiencia energética de un inmueble. Este certificado proporciona información sobre cuánta energía consume el edificio o vivienda y cuál es su impacto medioambiental. Se representa con una escala de letras y colores que varían desde la A hasta la G, con una apariencia similar a las etiquetas de eficiencia energética que se encuentran en los electrodomésticos.

La función principal del certificado energético es proporcionar a los propietarios, compradores y arrendatarios, información transparente sobre el rendimiento energético de un edificio. Esta información les permite tomar decisiones relacionadas con el consumo de energía, lo que puede tener un impacto significativo en los gastos de suministros y en la huella de carbono del inmueble.

El certificado energético también destaca las recomendaciones para mejorar la eficiencia energética del edificio, lo que puede incluir sugerencias sobre aislamiento, sistemas de calefacción y refrigeración, uso de energías renovables y otros aspectos que ayudarán a reducir el consumo energético y las emisiones de gases de efecto invernadero.

El proceso para obtener un certificado energético implica los siguientes pasos:

  1. Contacto con un Técnico Certificador: El propietario del edificio debe ponerse en contacto con un técnico certificador acreditado. Estos profesionales están capacitados para realizar la evaluación energética.
  2. Visita al Inmueble: El certificador técnico realizará una visita al edificio para recopilar datos relevantes, como las características de la construcción, sistemas de climatización, iluminación, ventanas, aislamiento y otros elementos que influyen en la eficiencia energética.
  3. Recopilación de Datos: Basándose en la información recopilada, el técnico calculará el consumo energético y las emisiones de CO₂ del edificio utilizando programas informáticos específicos.
  4. Emisión del Certificado: Una vez realizados los cálculos, el técnico emitirá el certificado energético, que incluirá la calificación energética del edificio y las recomendaciones para mejorar su eficiencia.
  5. Registro en la Comunidad Autónoma: El certificado debe registrarse en el organismo competente de la comunidad autónoma correspondiente antes de poner en venta o alquiler el inmueble.

¿Cuándo es necesario?

El blog del portal inmobiliario Fotocasa señala que el certificado energético es imprescindible cada vez que se venda o alquile un edificio o parte del mismo en pisos, apartamentos o locales comerciales, tal y como establece Real Decreto 235/2013.

También será necesario cuando se efectúen alquileres vacacionales, como se señala el Real Decreto 390/2021.

El propietario deberá entregar una copia del certificado al comprador o inquilino anexo a los contratos de compraventa o de alquiler; si bien, la persona que compra o alquila, lo podrá solicitar en cualquier momento, para valorar si le vale la pena vivir en el edificio.

Los edificios de nueva creación deberán disponer de un certificado energético antes de la entrega de llave a los propietarios. Por otro lado, los edificios ya existentes que se sometan a reformas que afecten a más del 25% de su superficie, deberán solicitar un nuevo certificado energético, una vez terminadas las obras, que acredite su nueva situación energética.

Por tanto, es obligatorio disponer de este certificado cada vez que se venda o alquile un inmueble o si se somete a reformas importantes. Carecer de este certificado implica sanciones económicas que varían en función de cada comunidad autónoma y que van de 300 a 6000 €.

El certificado de eficiencia energética tiene una validez de 10 años, siempre que no se altere la condición energética del edificio.

Están exentos de solicitar el certificado aquellas viviendas que tengan menos de 50 metros cuadrados y se encuentre separada de otras viviendas, los edificios industriales que se destinen a talleres o almacenes, cuando se compre un edificio para ser demolido, y aquellos alquileres que no sean turísticos y tengan una duración inferior a 4 meses.

Beneficios del certificado energético.

El blog «certificados energeticos.com» señala que este certificado ofrece interesantes beneficios para los propietarios de las viviendas y las personas que vayan a vivir en ellas. Estos son los más interesantes:

  1. Reduce el consumo energético de una vivienda. Para empezar, el morador conoce la calificación energética de la casa en la que vive. En el mismo documento se recogen cuales son los principales problemas energéticos y se proponen medidas para resolverlos. Así, por ejemplo, se puede saber que si se sustituyen las actuales ventanas de aluminio por unas de PVC, se necesitará menos energía para calentar la casa en invierno.
  2. Ahorro económico. Ahorrar el consumo energético se traduce inmediatamente en una reducción del recibo del gas y de la luz. Ya que gastamos menos energía para aclimatar la casa.
  3. Aumenta el precio de la vivienda. Si el piso tiene una buena certificación energética, se puede aumentar el precio del mismo tanto para su venta como para alquiler. Se le puede pedir un poco más de dinero a los interesados, puesto que se ahorraran en suministros energéticos al vivir allí. Por otro lado, este certificado hace más interesante el inmueble para sus posibles habitantes. Esta es una información que perfectamente se puede introducir en los anuncios de venta o alquiler, ya que supone un reclamo añadido para la casa.
  4. Mejora el confort. Un edificio eficiente energéticamente mejora las condiciones de vida de las personas que lo habitan. Es beneficioso para la salud. Indica que reúne las condiciones adecuadas para no pasar frio en invierno, ni calor en verano. Y que no necesitará mucho esfuerzo para aclimatar la vivienda.
  5. Beneficia al medio ambiente. Al gastarse menos energía, contribuye a reducir la huella de carbono y la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Es una solución responsable por la que los propietarios contribuyen a cuidar el planeta. No es algo determinante. Frenar el cambio climático es más complicado. Pero con estas acciones estamos poniendo nuestro granito de arena.

El certificado energético desempeña un papel crucial en la promoción de la eficiencia energética y la toma de decisiones en el sector inmobiliario. Este documento proporciona una visión clara del consumo energético de un edificio, permitiendo a propietarios y compradores comprometerse con la sostenibilidad y reducir gastos a largo plazo.

El certificado no solo impulsa la construcción y renovación de viviendas más eficientes, sino que también contribuye a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y al fomento de un entorno más amigable con el medio ambiente. Trabajando todos juntos por un futuro más sostenible y saludable para todos.