La evolución de las llaves… de coche

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Un objeto cotidiano en el que no solemos reparar es la llave. Sobre todo, las llaves de los coches, que han evolucionado de la mano de la tecnología para hacer que los vehículos sean más seguros frente a los robos, entre otros aspectos. Estas llaves han evolucionado a lo largo de más de cien años y han pasado de ser unas simples piezas de metal a convertirse en sofisticados sistemas de acceso digital llenos de tecnología. Esta evolución ha proporcionado una mayor y mejor facilidad de uso y seguridad, lo que conlleva nuevos retos.

A lo largo de este artículo vamos a realizar un recorrido por la historia de la llave del coche y no del coche en sí. Desde las clásicas llaves de hierro hasta la llave inteligente de la que disponemos hoy en día, en las cuales el mantenimiento es esencial, así como la sustitución en caso necesario.

Con la aparición de los primeros automóviles a principios del pasado siglo, la llave no era necesaria para arrancar. Se utilizaba una manivela en la parte delantera para dar vida y fuerza al motor. La seguridad apenas era un espejismo y la necesidad de llave era inexistente. No fue hasta los años veinte que hicieron acto de aparición las primeras llaves metálicas, destinadas a accionar el interruptor de encendido. Estas primeras llaves eran sencillas. Carecían de ranuras complejas ni muescas únicas para cada vehículo. Cualquiera que tuviera un mínimo de habilidad y destreza podía recrear una llave, lo que hacía que robar coches no supusiera un gran reto durante aquellos años.

Ya en la década de los años sesenta, los propios fabricantes empezaron a fabricar las llaves que podían bloquear las puertas y el interruptor de encendido. Esto quería decir que la misma llave proporcionaba el acceso al vehículo al mismo tiempo que la capacidad para arrancar el motor.

Llaves clásicas y mando a distancia

Fueron marcas como Fiat o Volkswagen las que abrieron el camino en este sentido, fabricando llaves para acceder al coche y poderlo arrancar, haciendo que la llave se convirtiera en una parte esencial del placer de la conducción. Las llaves clásicas que no funcionan como es debido o están dobladas y todavía son utilizadas deben ser sustituidas o reparadas, como nos señalan desde Keystation Cerrajería de Automoción, donde proporcionan todos los servicios relacionados con la cerrajería de automoción, abarcando todas las marcas de vehículos y todo tipo de trabajos que incluyen desde la programación y soldadura hasta el igualamiento y amaestramiento de los bombines, aspectos esenciales de las llaves.

Ya en los años ochenta y noventa, se produjo una innovación importante: la llave con mando a distancia. Con solo pulsar un botón, los conductores podían cerrar o abrir el coche sin necesidad de tener un contacto físico con la cerradura del coche. Este avance produjo un gran aumento de la comodidad y la seguridad, puesto que permitía cerrar el coche con más rapidez y no era necesario tener que buscar la cerradura en la oscuridad.

Reconocidas marcas como Audi o BMW fueron las pioneras en incluir este tipo de tecnología. La carcasa de las llaves se hizo más robusta, protegiendo los componentes de carácter electrónico de las llaves. Lo que derivó en las llaves plegables. Hay que señalar que no todo son virtudes y las llaves con mando a distancia tienen sus puntos débiles, como el agotamiento de las pilas, el desgaste de los botones o el fallo de las placas de los circuitos. En el caso de que el mando a distancia no responda bien o lo haga más lentamente, lo mejor es llevarlo a reparar o sustituirlo.

Los mandos a distancia de las llaves de los coches suelen presentar unos problemas que son bastante habituales. Tras años de uso, los botones se pueden volver menos sensibles, obligando al propietario a pulsar con más fuerza o a intentarlo en varias ocasiones hasta que el coche responda. También es posible que entre suciedad o humedad, produciendo daños en los componentes electrónicos. En algunos modelos, la carcasa se puede llegar a desprender, haciendo que las piezas internas sean más vulnerables y queden expuestas, por lo que conviene revisar los mandos a distancia para que no se produzcan ciertos fallos.

La evolución de las llaves de coche no dejó de evolucionar. En el año dos mil, apareció la llave transpondedor. Este tipo de llaves contiene un chip que se comunica con el coche. Si no se produce la señal adecuada, el motor no arranca, lo que dificultó de forma considerable el robo de los coches y mejoró notablemente la seguridad de los vehículos. Las grandes marcas de lujo no tardaron en adoptar esta tecnología y aplicarla a todos sus vehículos.

Este tipo de llaves también requiere un mantenimiento, ya que si se estropean o la programación no funciona como es debido, las llaves dejan de funcionar, aunque por fuera se vean en perfecto estado. En estos casos hay que reprogramarlas o sustituirlas para poder utilizar el coche. El chip de este tipo de llaves es tan pequeño como fundamental y puede dañarse a consecuencia del calor, la humedad o los golpes. También se pueden producir problemas en el software que impidan el reconocimiento de la llave.

De ahora en adelante: más comodidad y nuevos retos

Si algo podemos decir de las llaves actuales es que son de lo más cómodo. El acceso sin llave ha experimentado un gran auge, haciendo innecesario sacar la llave del bolso o del bolsillo. El propio coche detecta la llave de forma automática, lo que supone una comodidad sin precedentes y, al mismo tiempo, nuevos riesgos. Los delincuentes utilizan lo que se denomina “ataques relé” para ampliar la señal que emite la llave, lo que les permite abrir y arrancar el coche estando la llave en el interior de la vivienda.

Para proteger las llaves de este tipo de ataques, se puede utilizar una funda de bloqueo RFID, lo que evita que los ladrones puedan interceptar la señal y roben el coche. También se puede comprobar y restablecer el sistema sin llave para obtener una seguridad mayor.

Una llave sin llave, además de ser una paradoja, es así porque contiene componentes electrónicos sofisticados que son sensibles al desgaste y a las baterías. Mantener este tipo de llaves alejadas de los objetos metálicos o de los lugares húmedos va a hacer que su vida útil se prolongue.

Las llaves de última generación y las llaves digitales conocidas como llaves inteligentes van todavía un paso más allá. Ofrecen funciones como el estado del vehículo en una pequeña pantalla, control remoto para poder aparcar e incluso un acceso digital completo a través de una aplicación para el smartphone. Los modelos de más alta gama son los que disponen de este tipo de llaves.

Más tecnología significa más dependencia de la electrónica y el software, algo que siempre hay que tener presente. Quedarse sin batería en el teléfono o sufrir un error en la aplicación impide el acceso al coche, por lo que hay que tener muy presente que la llave esté en perfecto estado de funcionamiento para no quedarse sin acceso al coche.

Por muy moderna que sea la tecnología de las llaves, una llave física siempre va a ser el mejor respaldo y el más fiable. Una llave digital siempre puede fallar a causa de un problema de software; una llave inteligente puede funcionar mal a causa de un golpe o la humedad… una llave física y de metal nunca va a tener este tipo de problemas. Por lo que es indispensable tener siempre una llave de repuesto que funcione correctamente.

El futuro de la llave física del coche previsiblemente acabará propiciando su desaparición. El acceso biométrico con reconocimiento facial o de la huella dactilar acabará por imponerse como estándar, aunque siempre habrá una llave de emergencia para aquellos casos en los que la tecnología digital y electrónica falle, ya que se trata de sistemas que no son cien por cien a prueba de fallos.

En definitiva, las llaves de coche modernas y actuales proporcionan mayor comodidad y funcionalidad, al mismo tiempo que plantean preocupaciones en lo que a seguridad y protección frente al robo respecta. Los fabricantes de los vehículos recurren al uso de las tecnologías de cifrado y codificaciones más avanzadas para garantizar que las señales que emiten las llaves sean seguras y no puedan ser interceptadas o duplicadas por terceros.

Muchos sistemas de llaves inteligentes y de entrada sin llave incorporan unas características adicionales de seguridad, como pueden ser la encriptación de la señal o la capacidad de desactivar la llave de forma remota en caso de que se produzca su pérdida o robo. Esto supone una capa adicional de seguridad para los propietarios.

Lo que es indudable es que las llaves de coche modernas han evolucionado de forma más que significativa desde sus orígenes, tanto en términos de tecnología como en términos de funcionalidad. Desde las primeras manivelas hasta las llaves inteligentes, el acceso a los coches se ha visto transformado, ofreciendo un mayor nivel de seguridad y comodidad a los conductores. El futuro, como decimos, será todavía más sorprendente gracias al acceso biométrico.

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