La anestesia dental

La anestesia dental

Fue el 30 de septiembre de 1846 cuando el odontólogo estadounidense William Thomas Green Morton utilizó con éxito por primera vez en una extracción dental el éter etílico administrado por inhalación. Este hecho acabó convirtiendo así esta anestesia en uno de los inventos más importantes del siglo XIX, uno de los grandes avances de la historia de la medicina y una revolución que permite salvar miles de vidas en un solo día.

La anestesia bloquea la conciencia del dolor y tal como hoy la conocemos permite llevar a cabo intervenciones quirúrgicas y procedimientos que, de otra forma, por el dolor insoportable para el paciente, no se podrían llevar a cabo. Además, en la práctica diaria de un profesional de la odontología es el acto profesional más frecuente y repetido ya que se aplica siempre que el tratamiento pueda causar dolor, molestias o incomodidad al paciente. En este sentido, para todas aquellas que como nosotros le tenéis respeto a los dentistas, nosotros os recomendamos que acudáis a la Clínica dental Gaudí, ya que ellos no os harán daño alguno, puesto que cuentan con las técnicas más avanzadas, efectivas y con la tecnología más novedosa, consiguiendo así que los procesos sean cortos, efectivos y cómodos para el paciente.

Las formas de anestesia utilizadas más comúnmente en odontología son las siguientes:

  • Anestesia local. Es la técnica más utilizada para eliminar la sensibilidad de la boca. Se utiliza en procedimientos más sencillos inyectándose lentamente en el tejido de la encía para restar sensibilidad durante un corto periodo de tiempo a esa área de la boca sin necesidad de restar o eliminar el nivel de consciencia del paciente. Se aplica en tratamientos como endodoncias, empastes dentales, implantes, extracciones, etc.

Dentro de la anestesia local, también se pueden utilizar espráis, geles o cremas analgésicas que tienen la capacidad de adormecer la zona donde se va a producir la intervención odontológica. Dado que su efecto por si solos es muy limitado, normalmente se utilizan como paso previo a la aplicación de la anestesia local, es decir para evitar al paciente la angustia del pinchazo de la aguja. Otra fórmula utilizada, sobre todo en el tratamiento y mantenimiento periodontal es la sedación leve con ácido nitroso consistente en la inhalación de una mezcla de óxido nitroso y oxigeno mediante una mascarilla, evitando así la utilización de métodos inyectables.

  • Anestesia general. Se trata de un coma inducido en el que el paciente es privado durante un periodo de tiempo de su nivel de consciencia. Su aplicación se realiza por lo general en un entorno hospitalario por un anestesiólogo o un cirujano buco maxilofacial para realizar intervenciones quirúrgicas orales como correcciones de deformidades que afecten a los dientes o el rostro de los pacientes, crecimiento por defecto o por exceso de uno o varios huesos, extracción de las muelas del juicio, etc.

El efecto de la anestesia local puede llegar a durar varias horas, por lo que puede ser difícil hablar claramente, beber con normalidad o comer, recomendándose no comer hacia el lado adormecido pues es posible que nos podamos morder o hacer daño sin darnos cuenta. Además, pese a que los efectos secundarios son muy esporádicos en el uso de la anestesia, sin embargo, en determinados casos pueden aparecer los siguientes:

  • Incapacidad de parpadear. La anestesia local puede llegar a adormecer los párpados incapacitando al paciente para parpadear con normalidad. En este caso el odontólogo los tapará y mantendrá cerrados hasta que el adormecimiento se disipe con el objeto de evitar la sequedad en los ojos.
  • Arritmias cardíacas. La anestesia contiene un fármaco vasoconstrictor que puede llegar a aumentar el ritmo cardiaco durante algunos minutos, si bien es uno de los efectos secundarios menos frecuentes.
  • Daño en los nervios. Si en el momento de inyectar la anestesia local se alcanza un nervio, este puede llegar a dañarse causando adormecimiento y dolor que puede llegar a durar algunas semanas o meses, si bien la profesionalidad y experiencia de los especialistas hace que esta secuela se produzca en contadas ocasiones.
  • Ocurre si en el momento de inyectar la anestesia local se alcanza y rompe un vaso sanguíneo ocasionando que la sangre se acumule en él. Este efecto se disipa con el transcurso del tiempo y no es en ningún momento preocupante.

Otros tipos de anestesias usadas con frecuencia

Otro tipo de anestesia muy utilizada en el momento del parto para erradicar los dolores del parto y la dilatación son:

  • Anestesia epidural. Se inyecta alrededor de la medula espinal y tarda en hacer efecto unos veinte minutos prolongándose en el tiempo, por lo que se utiliza en los partos normales.
  • Anestesia Raquídea. Se inyecta dentro de la medula espinal y su efecto es inmediato y de menos duración, suele emplearse para realizar cesáreas.

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