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La traducción de documentos ligados al derecho o las finanzas, muy necesaria en nuestras empresas

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Si una necesidad es imperiosa en el seno de una empresa, esa es sin duda la de hablar cuantos más idiomas mejor para poder conseguir una comunicación fluida con proveedores, clientes e incluso ha empleados que sean de diferentes nacionalidades en el caso de las marcas multinacionales. No cabe la menor duda de que estamos hablando de una de las cosas que permiten que una empresa sea más y más competitiva en el sector en el que se encuadra, lo cual es imprescindible para que sus beneficios puedan seguir creciendo y que continúe copando el liderazgo de su sector.

Hay un idioma que es mucho más poderoso que el resto. Hablamos, como seguro que ya estábamos pensando todos, en el inglés. Durante el siglo XX e incluso también durante el XIX, los ingleses y sobre todo los estadounidenses se encargaron de que su idioma fuese imprescindible en todos los ámbitos de la vida. Así ha terminado siendo y, en el ámbito de los negocios, la persona que no domina el inglés o la empresa que no cuenta con el personal adecuado para ello están perdidas por completo. Es una obligación absoluta conocer este idioma para intentar obtener el máximo rendimiento de cada uno de nuestros procesos y actividades.

Nadie se extrañará de que digamos que el inglés ha sido un problema para un gran número de personas en España. Sería interesante conocer los motivos. Hay quien apunta a que todavía necesitamos una mayor experiencia en este campo para que el conocimiento del idioma se extienda en España, porque es verdad que aquí empezamos a estudiarlo más tarde que en el resto de Europa por culpa principalmente de la dictadura. También hay quien apunta que la manera de enseñarlo no es la mejor, priorizándose en este país los ejercicios destinados a rellenar huecos por encima de los que tienen que ver con la redacción, la escucha de diferentes conversaciones o los llamados speakings.

Los resultados son los que son y no hablan bien de los españoles. Según una noticia publicada este mismo año en el portal web del diario El Independiente, solo el 15% de las personas de este país sabe hablar bien inglés, mientras que el 10% reconoce hacerlo con dificultades. El 75% restante no conoce el idioma. Estos datos constituyen un verdadero problema que haríamos bien en resolver a la máxima brevedad posible dada la importancia que tiene un asunto como del que estamos hablando para la mejora de la competitividad económica de las empresas de este país.

En otra información, en este caso publicada por Xataka, se informaba del volumen total de la población de cada país europeo que podría mantener una conversación en inglés. Hay países como Grecia, Alemania, Austria, Países Bajos o Bélgica que han sabido hacer muy bien las cosas en este sentido y que superan el 50% de la tasa de población que conoce el idioma (mención especial merecen los neerlandeses, que superan el 90%). Sin embargo, otros países (entre los cuales se sitúa España, con una tasa del 22%) que necesitan mejorar más pronto que tarde. De todos los países que aparecen coloreados en el mapa que ilustra la noticia, es nuestro es el que tiene una tasa más baja.

Las empresas necesitan que sus empleados conozcan un idioma como el inglés. De lo contrario, van a estar abocadas al fracaso en sus diferentes procesos y actividades. Hay una dificultad especialmente importante en relación a esta materia y es que el nivel de inglés necesario ya no es el básico, el que hace referencia a la vida cotidiana, sino que ya va siendo necesario que se conozcan términos mucho más específicos, como los derivados del derecho o de las finanzas. Conocer estos campos resulta extremadamente complicado en muchas ocasiones (a veces, a mucha gente le cuesta comprender este tipo de textos incluso en castellano) así que se ha disparado, tal y como apuntan desde Boundless Translation, la demanda de servicios de traducción especialmente ligados a estas dos áreas del saber.

Es una solución interesante y que está dando resultados al conjunto de empresas que forman parte de nuestro país, muchas de las cuales ya van encontrando la manera de ser más competitivas con el paso del tiempo. Es evidente que conocer esas vicisitudes asociadas al inglés en esos dos campos como lo son el derecho y las finanzas no es sencillo y que implicaría la inversión de una considerable cantidad de tiempo. Es mejor, por tanto, reducir esa inversión temporal y optar por disponer de un servicio que siempre esté a nuestra disposición y que nos permita tener controlada esa herramienta idiomática como lo es el inglés, que nos va a ayudar a desarrollar nuestro negocio del modo en el que siempre hemos soñado.

La enseñanza es clave 

Está claro que, si queremos cambiar esos problemas que venimos teniendo en el aprendizaje del inglés en el interior de nuestras fronteras, hay que introducir cambios más pronto que tarde en la enseñanza, desde el mismo colegio. Tenemos que acostumbrar a los niños y las niñas a hablar en inglés desde que tienen una corta edad (sin, por supuesto, dejar de enseñarles el castellano, que no deja de ser nuestra lengua y que requiere de nuestra protección) y no empezar a trabajar seriamente en ello cuando llegan al instituto. Debemos tener en cuenta que, cuanto antes se acostumbren a esa herramienta como lo es el “English”, más pronto van a estar preparados para ser personas productivas y deseadas por las empresas.

Esa sería la manera de corregir porcentajes como los que hemos visto en una de las noticias que hemos enlazado. Un 22% es una tasa demasiado baja y hay que poner toda la carne en el asador para que crezca no solo un poco, sino bastante. Teniendo en cuenta la relevancia que tiene un proceso como la globalización, está claro que debe ser primordial que la mayoría de la población en España sepa inglés. Si no, corremos el riesgo de quedarnos muy atrás en lo que a competitividad económica se refiere. Y ya sabemos lo que pasa cuando un país no es competitivo desde el punto de vista económico, ¿verdad? Nos ha tocado lidiar con una situación como esa hace no demasiado, durante esa crisis económica del 2007 que tan malos recuerdos nos provoca y que a veces todavía vemos demasiado cercana.

No hay que descuidar conocer otro idioma más

Hablamos del inglés y de su importancia, pero no está de más que aprendamos un idioma más. En España, es bastante habitual que, además del inglés, se tenga la posibilidad de estudiar francés. Y lo cierto es que quien decide seguir este camino lo termina agradeciendo. No debemos olvidar que el francés es uno de los idiomas más hablados del mundo y que también tiene su importancia dentro del mundo de los negocios y de la economía. Desde luego, no cabe la menor duda de que la utilidad del francés es grande con independencia de cuál sea el tipo de empresa en el que queramos desarrollar nuestra carrera profesional.

Es tendencia que haya gente interesada en conocer idiomas como el chino o el japonés, que también son de los más hablados de todo el mundo y que presentan ventajas en relación al mercado tan competitivo y en constante crecimiento del que disponen en Asia. Son muchas las personas de nuestro país que han acudido a trabajar a un entorno como ese y que necesitan el chino o el japonés en su vida diaria, así que nunca podemos descartar estudiar lenguas como de las que estamos hablando. Puede ser incluso más beneficioso de lo que creéis conocerlas y saber desenvolverse en una conversación con ellas. Seguro que nos van a llover las ofertas de empleo (y de un buen empleo).

Durante un periodo de tiempo, en España, fue habitual estudiar el alemán. Corrían tiempos difíciles en lo que respectaba a la industria y lo cierto es que mucha gente vio en el país centroeuropeo una posibilidad de conseguir un buen puesto de trabajo. Con el paso de los años, es verdad que esto ha cambiado y que, ahora, el alemán ha perdido algo de fuerza en lo que respecta a la gente que lo estudia en España. La mayoría de las personas que lo consideraban interesante se ha decantado recientemente por los idiomas de Asia. Sería un debate interesante preguntarles cuál de estas opciones les ha parecido más complicada.

Lo que está claro, con independencia de cuál sea la decisión que tome cada uno, es que hacen falta idiomas para convertirnos en empleados o empleadas interesantes para las empresas. No ser partícipes del uso de estas herramientas va a implicar muchos problemas, va a ser sinónimo de cerrarnos puertas que quizá nos harían de la vida algo mucho mejor. Nunca es tarde para conocer nuevas lenguas, así que os animamos a que estudiéis la que más os guste o la que penséis que os va a reportar mayores beneficios.